A solas con Dios (bolsillo)

9780311470419

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Redescubriendo el poder y la pasión de la oración El autor presenta la oración de Jesús, el Padre Nuestro, de una manera nueva y fresca. Dedica un capítulo entero a cada frase de la oración modelo, demostrando la clase de comunicación que Jesús tenía con su Padre. El lector verá que Jesús enfoca toda la oración en el Padre, su gloria y su grandeza, y tendrá un modelo que puede comenzar a seguir inmediatamente. Contenido Primera parte: La actitud de la oración 1. Un corazón centrado en Dios 2. Buscar al Señor en secreto Segunda parte: El modelo de la oración 3. Padre nuestro 4. Santificado sea tu nombre 5. Venga tu reino 6. Sea hecha tu voluntad 7. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy 8. Perdónanos nuestras deudas |9. Líbranos del mal Tercera parte: La oración en acción 10. Orar por las cosas correctas 11. Orar por los que no conocen al Señor Introducción: A solas con Dios, debería ser el mayor anhelo de todo cristiano. Sin embargo, muchos de nosotros pasamos muy poco tiempo con él. El autor examina profundamente cada petición del Padrenuestro y nos propone considerar que la oración es como la respiracion a la que debemos prestar urgente atención. Al estudiar este libro saldremos vigorizados y motivados a pasar más tiempo a solas con Dios. ¿Qué podemos aprender del Padrenuestro? Todo lo que necesitamos está a nuestra disposición. Primero debemos dar a Dios el lugar que se merece. Luego podemos traerle nuestras necesidades, y él las suplirá por medio de su abastecimiento ilimitado y eterno. Un autor desconocido resume muy bien el impacto de este modelo de oración: No puedo decir nuestro si vivo solamente para mí mismo en un compartimiento espiritual hermético. No puedo decir Padre si no me esfuerzo cada día para comportarme como su hijo. No puedo decir que estás en los cielos si no estoy guardando tesoros allí. No puedo decir santificado sea tu nombre si no estoy esforzándome para permanecer en santidad. No puedo decir venga tu reino si no estoy haciendo todo lo posible para que se acelere la llegada de ese maravilloso día. No puedo decir sea hecha tu voluntad si estoy desobedeciendo su Palabra. No puedo decir como en el cielo así también en la tierra si no le voy a servir ahora mismo. No puedo decir el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy si soy deshonesto o compro cosas en forma ilícita. No puedo decir perdónanos nuestras deudas si guardo rencor contra alguien. No puedo decir no nos metas en tentación si me pongo a propósito a su paso. No puedo decir líbranos del mal si no me pongo toda la armadura de Dios. No puedo decir tuyo es el reino si no le doy al Rey la lealtad que se merece al ser fiel a él. No puedo atribuirle el poder si temo lo que pudieran hacer los hombres. No puedo atribuirle la gloria si sólo estoy buscando mi propia honra. No puedo decir por todos los siglos si el horizonte de mi vida está limitado completamente por las cosas del tiempo. A medida que nos comprometemos a seguir este modelo para todas nuestras oraciones, todo nuestro caminar cristiano revolucionará. Nunca nos faltará qué decir cuando oramos. Estar a solas con Dios jamás será lo mismo. La esencia de la oración es simplemente hablar con Dios como usted lo haría con un querido amigo, sin pretensiones ni ligerezas. Sin embargo, muchos creyentes tienen problemas con esta actitud hacia la oración. Debido a que la comunión con Dios es tan vital y la oración tan efectiva para el cumplimiento del plan de Dios, el enemigo intenta constantemente introducir errores en nuestro entendimiento y compromiso con la oración. Para muchos, la oración ha sido reemplazada con la acción pragmática. La función anula la comunión con Dios; los ajetreos desplazan la comunicación. Para otros, la oración carece de admiración y respeto. Sus esfuerzos son superficiales, irrespetuosos e irreverentes. Luego están aquellos que creen que la oración se diseñó para exigir y reclamar a Dios. Ellos intentan forzarlo a que haga lo que creen que él debería hacer por ellos. Finalmente, para otros la oración no es nada más que un rito.A solas con Dios, una oportunidad como esta debería ser el mayor deseo de un cristiano. Qué triste que tantos creyentes pasen tan poco tiempo con él, o no se dirigen a él en lo abso­lu­to, porque tienen poco que decir. Ruego para que cuando complete su viaje a través de este libro, descubra el poder y la pasión que puede brindar el pasar tiempo a solas con Dios. También espero que entienda que la oración no es un intento por lograr que Dios esté de acuerdo con usted o supla sus deseos egoístas, sino que es tanto una afirmación de su soberanía, justicia y majestuosidad, como un ejercicio para amoldar sus deseos y propósitos a su voluntad y gloria.

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